En el día a día de una pyme, la atención de los socios y administradores, como es natural, se centra en las ventas, el crecimiento y la operación exitosa del negocio. Sin embargo, muchos empresarios subestiman la importancia de contar con una estructura societaria sólida, no sólo al momento de la constitución de la sociedad, sino a lo largo de la vida societaria, lo que puede generar riesgos significativos a mediano y largo plazo.
Estos son tres errores frecuentes que he observado en mi práctica profesional que pueden comprometer seriamente la estabilidad de una empresa:
🔹 No contar con un acuerdo de accionistas:
La ausencia de reglas claras entre socios puede derivar en conflictos difíciles de manejar. Un acuerdo de accionistas permite definir roles, responsabilidades, mecanismos de toma de decisiones y de salida, evitando disputas en temas tan críticos como la entrada y salida de socios, la administración de activos intangibles y know how crítico o el abuso de mayorías en perjuicio de accionistas minoritarios, por citar solo algunos.
🔹 No documentar las decisiones societarias en debida forma:
Las decisiones clave deben quedar debidamente registradas. He visto muchos casos en donde por no contar con actas, soportes o documentación formal sobre la toma de decisiones, se han generado conflictos entre socios y administradores. Algo que en apariencia puede ser sencillo, puede generar problemas legales y fiscales, e incluso poner en duda la validez de las decisiones tomadas.
🔹 Mezclar el patrimonio personal con el empresarial:
No separar las finanzas personales de las de la empresa es un error crítico. Además de desordenar la gestión financiera, puede generar riesgos legales y comprometer el patrimonio personal frente a terceros.
Muchas empresas y negocios no fracasan por falta de ventas. Muchas fracasan por una mala estructura jurídica planteada desde el comienzo.
Por Jorge Vélez, Abogado aliado Atoz – Especialista en derecho corporativo